Epidemia y liderazgo - Ángel Aguirre Rivero


La sacudida generada por la pandemia del covid-19 cambiará de manera radical nuestra conducta, nuestra manera de trabajar, de relacionarnos y hasta la forma de ver la vida.

También llevará a un acucioso escrutinio de los gobiernos, de la forma en que toman decisiones y de sus resultados.

Pero no solo los gobernantes son observados, en el preludio del proceso electoral de 2021 habrá una cuidadosa revisión de los candidatos, de su capacidad ofrecer soluciones a los problemas que agobian a la gente: salud, empleo, seguridad… potenciados por la epidemia y sus efectos recesivos en la economía.

Afrontarán el reto de entender que la forma de ganar la simpatía no será a través promesas irrealizables frente a un ciudadano atemorizado, agobiado y que mira a los políticos con un natural escepticismo.

Los candidatos tendrían que demostrar que aprendieron las lecciones y conectar con los ciudadanos a través de un lenguaje sincero y realista, con propuestas cuidadosas y viables.

No será fácil convencer porque la realidad rebasa cualquier propósito. En estos tiempos tan difíciles lo que importan son los resultados, no las intenciones. Hoy se ha desmitificado al poder y su capacidad de ofrecer soluciones.

Quien comprenda que el mundo cambió y se adapte, quien disipe esa sensación de que vamos a la deriva y logre mover voluntades, convocar a la unidad, a la responsabilidad social; quien encienda la llama de la esperanza de que un mejor futuro es posible (sobre todo para los que menos tienen), tendrá la oportunidad de dar un paso al frente para conducir la nave.

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